La costa de Michoacán es un enorme santuario de tortugas de 214 kilómetros de extensión. Cada año miles de tortugas de tres especies llegan a desovar a las playas michoacanas: la tortuga golfina, la negra y la laúd, una de las más grandes del mundo. Este fenómeno natural está protegido y, en muchos casos, son las propias comunidades indígenas quienes manejan los santuarios y se aseguran de que las tortugas cumplan con su ciclo anual, salvándolas así de la extinción. Las tortugas llegan a desovar, y los nidos son trasladados con gran cuidado para protegerlos de depredadores, hasta que los huevos eclosionan, momento en que se liberan hasta 1.5 millones de crías al mar. Los visitantes son bienvenidos a participar en este emocionante evento, especialmente los niños, a quienes se educa en la conservación.
En octubre, la ciudad celebra la Expo Tortuga, con múltiples actividades para niños y mayores como la liberación de las crías, concursos de pintura, artesanías, etc. Las tres mismas especies llegan a Playa Azul, Maruata y Colola.
El mejor sitio para ver la tortuga laúd es Mexiquillo, entre noviembre y diciembre. Entre julio y noviembre miles de tortugas golfinas anidan en Ixtapilla, y también en Playa Azul y Las Peñas. La tortuga negra anida entre agosto y enero en Playa Azul, Pichilinguillo y también en las playas de Maruata, Colola y Faro de Bucerías.
Si quieres participar en las tareas de protección y en la liberación de tortugas, los campamentos tortugueros están ubicados en Barra de Pichi y Barra de Santa Ana en Playa Azul, Las Peñas, Chuquiapan, La Soledad, Caleta de Campos, Pichilinguillo, Maruata, Colola, Faro de Bucerías, La Manzanillera, Ixtapilla, La Ticla, San Juan de Alima y Boca de Apiza.
